Sistema internacional: conjunto de actores que participan en las relaciones globales, incluyendo estados, OOII y empresas, cuya interacción determina la distribución del poder en el ámbito mundial. Esther Barbé (fecha): "Las relaciones internacionales son relaciones sociales que inciden en la distribución del poder a nivel mundial".
Orden internacional: conjunto de reglas de juego explícitas que regulan las interacciones entre actores en el sistema internacional, estableciendo normas y principios que deben seguirse. Esther Barbé (fecha): "Las reglas de juego son las mismas siempre (explicitas)".
Estructura del sistema internacional: condiciones implícitas que configuran el escenario de las relaciones internacionales, como la anarquía, la interdependencia y la distribución del poder. Esther Barbé (fecha): "Las condiciones de la partida (implícitas) — anarquía, interdependencia, distribución de poder".
El sistema internacional está compuesto por actores diversos (estados, OOII, empresas) que influyen en la distribución del poder global, según Esther Barbé. La interacción entre estos actores configura el sistema y su estructura, que está marcada por condiciones implícitas como la anarquía, que implica la ausencia de una autoridad central, y la interdependencia, que genera vínculos económicos y políticos complejos.
El orden internacional se basa en reglas explícitas, normas y principios que regulan las relaciones, promoviendo estabilidad y cooperación. Sin embargo, estas reglas son siempre sujetas a cambios y disputas, especialmente en contextos de cambios en la distribución del poder. La estructura del sistema, por su parte, condiciona las acciones posibles de cada actor según su posición en la distribución del poder y las condiciones implícitas del escenario global.
La interacción entre estos conceptos determina la dinámica del orden internacional, que actualmente enfrenta desafíos como el agotamiento del orden liberal, el cambio en la distribución del poder y la emergencia de nuevos proyectos y actores que disputan el liderazgo global.
El orden internacional se sustenta en reglas explícitas y en una estructura de condiciones implícitas que configuran el escenario de las relaciones globales, donde la distribución del poder y las condiciones de anarquía e interdependencia condicionan las acciones de los actores.
Poder estructural: Capacidad de influir en la distribución del poder y en las condiciones básicas del sistema internacional, estableciendo y reescribiendo las reglas del juego según conveniencia propia, como lo plantea Susan Strange (1988). Este tipo de poder afecta la estructura misma del sistema y no solo la influencia dentro de las reglas existentes.
Poder relacional: Capacidad de jugar conforme a las reglas establecidas en el sistema internacional, influyendo en las decisiones y comportamientos de otros actores sin modificar las reglas básicas, según la definición de Susan Strange (1988). Se centra en la influencia dentro del sistema, sin alterar su estructura fundamental.
Fuentes de poder: Recursos materiales e intangibles que sustentan la capacidad de un actor en las RRII. Los recursos materiales incluyen recursos económicos, militares y tecnológicos, mientras que los recursos intangibles comprenden influencia, conocimiento, narrativa y legitimidad.
Poder blando (Nye): Capacidad de atraer y persuadir a otros actores para que hagan lo que uno desea sin recurrir a la coerción, mediante la cultura, valores, ideas y políticas que generan simpatía y aceptación. Según Joseph Nye, este tipo de poder es fundamental en la influencia internacional moderna y se basa en la atracción, no en la imposición.
La diferencia entre poder estructural y relacional radica en si un actor modifica las reglas del sistema o simplemente juega según ellas, siendo el primero más estratégico y de mayor impacto en la distribución del poder global (Susan Strange, 1988).
Las fuentes de poder abarcan recursos materiales como armas, dinero y tecnología, y recursos intangibles como narrativa, legitimidad y conocimiento, que son esenciales para ejercer influencia y coerción en las RRII.
El poder blando, según Nye, ha adquirido mayor relevancia en un contexto donde la influencia cultural, ideológica y de valores puede ser tan efectiva como la fuerza militar o económica, promoviendo la cooperación y el consenso internacional.
La distribución del poder estructural en 2026 muestra un predominio del poder militar y tecnológico en Estados Unidos, con desafíos de China y Rusia, y una creciente influencia de actores privados en la configuración del sistema.
El poder en las RRII se manifiesta en diferentes formas, siendo crucial distinguir entre poder estructural, que configura las reglas del sistema, y poder relacional, que influye en las decisiones dentro de esas reglas. Ambos tipos de poder, sustentados en recursos materiales e intangibles, determinan la dinámica del orden internacional y la capacidad de los actores para ejercer influencia global.
Cuatro estructuras de poder interdependientes: Son los pilares fundamentales que configuran la distribución del poder a nivel mundial, incluyendo seguridad, producción, finanzas y conocimiento. Cada una influye y se ve influida por las otras, formando un sistema complejo y dinámico.
Hibridación del poder de seguridad: Es la transformación del ejercicio del poder en seguridad, donde el Estado y actores privados combinan recursos y capacidades. Esto implica que la violencia y la protección ya no son monopolio exclusivo del Estado, sino que también participan empresas de seguridad y actores no estatales, generando redes con lealtades múltiples y lógicas propias.
Distribución del poder en seguridad, producción, finanzas y conocimiento: Es la manera en que el poder se reparte entre diferentes actores y estructuras, determinando quién tiene la capacidad de influir en cada área. Por ejemplo, Estados Unidos domina en seguridad y finanzas, China en producción y control de recursos estratégicos, mientras que actores privados y tecnológicos adquieren influencia en conocimiento y finanzas (ver fuente, 2026).
Las relaciones internacionales se configuran por las relaciones sociales que inciden en la distribución del poder global, donde cada estructura de poder tiene un papel interdependiente y en constante cambio (Esther Barbé).
La hibridación del poder de seguridad refleja una tendencia hacia redes de actores públicos y privados que ejercen control y protección, erosionando el monopolio estatal de la violencia legítima, y generando una seguridad más fragmentada y compleja.
La distribución del poder en las cuatro estructuras es dinámica y puede cambiar rápidamente, como en el caso de la competencia entre EE. UU. y China en seguridad, producción y finanzas, o la influencia de actores privados en el conocimiento y las tecnologías digitales.
La interdependencia y la hibridación generan desafíos para la gobernanza global, ya que las estructuras tradicionales de poder estatal se ven complementadas o desplazadas por actores no estatales y redes transnacionales.
Las cuatro estructuras de poder interdependientes y su hibridación configuran un sistema global en constante transformación, donde actores estatales y privados comparten y disputan recursos y capacidades, redefiniendo la autoridad y la influencia en el escenario internacional.
Hegemonía (Gramsci) (1926): Capacidad de hacer operar el poder mediante el consentimiento cultural, logrando que las clases dominantes legitimen su dominio a través de la creación de un consenso intersubjetivo que naturaliza el sistema y lo hace parecer beneficioso para todos.
Poder material (Morgenthau): Capacidad de hacer que los demás hagan lo que uno quiere mediante recursos tangibles, como fuerza militar, economía o control de recursos estratégicos.
Consentimiento cultural (Gramsci): Mecanismo mediante el cual el poder se legitima no solo por coerción, sino por la aceptación y aceptación voluntaria de las ideas, valores y narrativas que refuerzan la posición de las élites.
Teoría de la estabilidad hegemónica (Gilpin): Sostiene que el sistema internacional es más estable cuando existe una hegemonía única que actúa como proveedor de bienes públicos y mantiene el orden mediante mecanismos de cooperación y sanciones, evitando conflictos entre múltiples actores con poder comparable.
Elementos clave de la hegemonía (según fuente): Poder material abrumador, capacidad de proyección externa, aceptación por parte de otros actores y provisión de bienes públicos (como rutas comerciales seguras, moneda fuerte y arbitraje).
La hegemonía combina poder material y consentimiento cultural, siendo la base para la estabilidad del sistema internacional (Gramsci, 1926). El poder material se refiere a recursos tangibles, mientras que la aceptación y provisión de bienes públicos aseguran la cooperación y el orden.
La teoría de la estabilidad hegemónica (Gilpin) afirma que un sistema con un hegemonio fuerte es más estable, pues este actúa como proveedor de bienes públicos globales, promoviendo reglas y sancionando desviaciones, aunque puede resquebrajarse por erosión interna, declive económico o surgimiento de rivales.
La hegemonía se ejerce tanto mediante coerción como por medio del consentimiento cultural, donde las élites logran que las ideas y valores dominantes sean internalizados por la población, naturalizando el orden establecido (Gramsci).
La proyección externa del poder (bases militares, alianzas) y la aceptación por otros actores (pragmática o ideológicamente) son elementos clave para mantener la hegemonía en un contexto global.
La diferencia entre poder relacional y estructural radica en si el actor solo juega según las reglas o también puede reescribir dichas reglas para influir en la distribución del poder (Susan Strange, 1988).
La hegemonía combina poder material y consentimiento cultural, siendo fundamental para mantener la estabilidad del orden internacional mediante la creación de consensos que legitiman y naturalizan la posición de los actores dominantes.
Desequilibrio sistémico (Gilpin, 1981): Cambio en la distribución del poder global que genera inestabilidad en el sistema internacional, provocando conflictos o crisis de hegemonía cuando la posición de liderazgo de una potencia se ve amenazada por rivales emergentes o en declive.
Oportunidad (Lemke, 2010): Momento en el ciclo de poder en el que las potencias rivales alcanzan paridad, lo que puede facilitar conflictos o cambios en la estructura de poder, ya que las condiciones son favorables para la disputa o la transformación del orden.
Voluntad de cambio (Organski, 1958): Insatisfacción de una potencia emergente con el statu quo, que impulsa su deseo de alterar la distribución del poder y desafiar la hegemonía existente, acelerando procesos de transición o crisis.
Trampa de Tucídides (Allison, 1971): Fenómeno en el que el miedo de una potencia a perder su hegemonía puede llevarla a adoptar políticas agresivas o preventivas, incrementando la probabilidad de conflicto en momentos de inestabilidad o cambio en el poder global.
Ciclos de poder (Mearsheimer, 2001): Patrones recurrentes en la historia donde las potencias atraviesan fases de ascenso, hegemonía, declive y reemplazo, siguiendo curvas que se repiten en el tiempo, con puntos críticos que pueden desencadenar crisis o guerras de transición.
Motivaciones para comprometerse con el orden internacional liberal: conjunto de razones que llevan a los Estados y actores internacionales a adherirse a un sistema basado en principios como la cooperación, el multilateralismo y la protección de derechos, buscando estabilidad, progreso y seguridad global. Según Kyle Lascurettes (fecha no especificada), estas motivaciones incluyen la búsqueda de legitimidad, la protección frente a amenazas y la necesidad de reglas compartidas para gestionar interdependencias.
Orden por integración vs orden por exclusión (Lascurettes): modelos de organización del sistema internacional. La integración busca incluir a los actores en un marco cooperativo y multilateral, promoviendo reglas comunes y beneficios mutuos. La exclusión, en cambio, se basa en reforzar diferencias, establecer líneas rojas, y marginar a quienes incumplen normas o representan amenazas, generando un sistema de bloques y confrontaciones (Lascurettes).
Mecanismos de exclusión estratégica y securitización: procesos mediante los cuales los Estados y actores internacionales aíslan, marginan o criminalizan a ciertos actores o ideas para proteger su seguridad y mantener la cohesión interna. La securitización consiste en presentar amenazas como peligros existenciales, justificando medidas excepcionales y políticas restrictivas, reforzando la exclusión y debilitando la oposición (Lascurettes).
Rol de la identidad y construcción de Occidente en el orden liberal: proceso mediante el cual se define y reafirma la identidad occidental basada en valores como la democracia, los derechos humanos, el Estado de derecho y el capitalismo liberal. La construcción de Occidente implica diferenciarse de otros sistemas políticos y culturales, creando una identidad colectiva que legitima su liderazgo y forma la base del orden liberal (Lascurettes).
El orden internacional liberal se fundamenta en principios de cooperación, derechos humanos, democracia y libre comercio, promovidos por actores como la Unión Europea y Estados Unidos, que buscan legitimar su liderazgo mediante la exportación de valores y normas (Fuente).
La adhesión al orden liberal responde a motivaciones como la búsqueda de seguridad, estabilidad y progreso económico, además de la necesidad de gestionar interdependencias complejas en un sistema caracterizado por la anarquía (Fuente).
La estrategia de orden por integración favorece la participación de múltiples actores en un marco de reglas compartidas, promoviendo la cooperación multilateral. En contraste, el orden por exclusión refuerza identidades diferenciadas, estableciendo líneas rojas y marginando a actores considerados amenazas o no alineados (Lascurettes).
La construcción de la identidad occidental y su diferenciación de otros sistemas políticos y culturales ha sido clave para legitimar el orden liberal, reforzando valores como la democracia y los derechos humanos frente a modelos autoritarios o soberanistas (Lascurettes).
La securitización y exclusión estratégica son mecanismos que refuerzan la cohesión interna y permiten responder a amenazas percibidas, pero también generan tensiones y fragmentación en el sistema internacional (Lascurettes).
El orden internacional liberal se sustenta en la construcción de identidades compartidas y en mecanismos de integración y exclusión que buscan mantener la estabilidad y promover valores universales, aunque enfrenta desafíos derivados de la competencia por la hegemonía y las tensiones entre diferentes modelos de orden.
Agotamiento y declive del orden internacional liberal: Proceso en el cual las instituciones, valores y principios que sustentaron el orden liberal desde 1945 muestran signos de debilitamiento, pérdida de legitimidad y efectividad, debido a crisis económicas, sociales y políticas, así como a la emergencia de nuevas potencias y narrativas alternativas (ver fuente).
Narrativa occidental en crisis: Conjunto de discursos y valores que sustentan la visión del mundo occidental basada en democracia liberal, capitalismo y multilateralismo, que actualmente enfrenta cuestionamientos internos y externos, erosionando su legitimidad y capacidad de liderazgo (ver fuente).
Contrahegemonías emergentes: Movimientos o actores que desafían la hegemonía occidental, proponiendo proyectos alternativos de desarrollo y poder, como China con su desarrollismo de estado, Rusia con su soberanismo, y populismos soberanistas que reivindican la soberanía nacional y valores tradicionales, fragmentando el poder global (ver fuente).
Fragmentación del poder y desafíos al orden liberal: Proceso en el que el poder global se dispersa entre múltiples actores, incluyendo actores no estatales, y las instituciones tradicionales del orden liberal se ven incapaces de gestionar conflictos y desigualdades crecientes, generando un escenario de inestabilidad y crisis de gobernanza (ver fuente).
El agotamiento y declive del orden liberal, junto con la emergencia de contrahegemonías y la fragmentación del poder, representan una transformación profunda del sistema internacional, que requiere nuevas formas de gobernanza y cooperación global.
Mundo post-occidental: Es una etapa en la que las potencias occidentales dejan de ser el centro dominante del sistema internacional, caracterizada por el debilitamiento de su liderazgo y la emergencia de nuevos actores y proyectos en disputa (ver fuente).
Proyectos en disputa: Son las diferentes visiones y modelos que compiten por definir el orden global en un contexto de declive del orden liberal occidental. Incluyen el desarrollismo de estado, el populismo soberanista y el liberalismo tecno-capitalista (ver fuente).
Desarrollismo de estado: Modelo en el que el Estado fuerte ejerce control estratégico sobre la economía y la política, promoviendo una integración global selectiva. China es un ejemplo destacado de este proyecto (ver fuente).
Populismo soberanista: Proyecto que busca recuperar el control y la soberanía nacional, rechazando la globalización y promoviendo valores tradicionales. Estados Unidos, Rusia, Argentina e Italia son actores principales en esta disputa (ver fuente).
Liberalismo tecno-capitalista: Modelo basado en corporaciones globales, desregulación, criptoeconomías y soluciones privadas, donde la tecnología opera sin límites estatales. Se caracteriza por la influencia de actores ideológicos y tecnológicos en la estructura del poder (ver fuente).
Rol de actores no estatales digitales y tecnológicos: Son plataformas, empresas y comunidades que controlan algoritmos, datos y narrativas, influyendo en la producción de conocimiento, seguridad y finanzas, y desafiando la soberanía estatal (ver fuente).
Geopolítica digital y poder estructural multidimensional: Es la lucha por el control del espacio digital, que se convierte en un eje central del poder global, afectando las estructuras de seguridad, producción, finanzas y conocimiento en un escenario de competencia entre actores estatales y no estatales (ver fuente).
El mundo post-occidental representa una transformación profunda del sistema internacional, en la que las potencias tradicionales ceden protagonismo a nuevos actores y proyectos en disputa, configurando un escenario de competencia multidimensional y cambio estructural.
Unipolaridad: Situación en la que un solo actor, generalmente una potencia hegemónica, domina el sistema internacional en términos de poder material, influencia y legitimidad. Según Gilpin (1981), favorece la estabilidad sistémica al reducir los conflictos, pero puede generar resistencia y tensiones si el poder se cuestiona.
Bipolaridad: Configuración en la que dos grandes potencias compiten por la influencia global, estableciendo un equilibrio de poder. Waltz (1979) sostiene que este escenario puede ser relativamente estable si ambas potencias mantienen una disuasión mutua, como en la Guerra Fría entre EE.UU. y la URSS.
Multipolaridad: Estado en el que múltiples actores, grandes y pequeños, comparten la distribución del poder, generando un sistema más fragmentado y con mayor potencial de conflictos. Mearsheimer (2001) advierte que la multipolaridad aumenta la incertidumbre y la posibilidad de guerras por la competencia entre varias potencias.
Apolaridad: Escenario en el que no existe una distribución clara de poder entre actores dominantes, predominando una dispersión del poder sin una jerarquía definida. La apolaridad puede derivar en un orden fragmentado y en la dificultad para gestionar conflictos internacionales.
Fragmentación y pluralización del poder global: Proceso en el que el poder se dispersa entre múltiples actores, incluyendo Estados, empresas, plataformas digitales y movimientos sociales, debilitando la hegemonía de cualquier actor único. Esto genera un sistema más complejo y menos predecible, en el que las relaciones de poder son más difusas y multifacéticas.
La distribución del poder en el sistema internacional evoluciona desde un escenario unipolar hacia configuraciones más plurales y fragmentadas, aumentando la incertidumbre y los riesgos de conflicto, pero también abriendo espacio para nuevas formas de influencia y cooperación.
| Concepto | Definición | Autor | Diferencias principales |
|---|---|---|---|
| Orden internacional | Conjunto de reglas explícitas que regulan las relaciones entre actores globales | Esther Barbé | Reglas explícitas vs. estructura implícita del sistema |
| Poder estructural | Capacidad de influir en la estructura del sistema y reescribir reglas | Susan Strange | Impacto en la estructura vs. influencia dentro del sistema |
| Poder relacional | Influencia en decisiones y comportamientos según reglas existentes | Susan Strange | Influye sin modificar reglas fundamentales |
| Hibridación del poder | Combinación de recursos y capacidades en seguridad, producción, finanzas y conocimiento | Autor interno | Estado y actores privados comparten poder, generando redes complejas |
| Hegemonía (Gramsci) | Liderazgo que mantiene el dominio cultural, ideológico y político | Gramsci | Hegemonía cultural y moral frente a la dominación militar o económica |
| Escenario | Características | Autor | Comentarios clave |
|---|---|---|---|
| Mundo post-occidental | Disminución del liderazgo occidental, multipolaridad emergente | Autor interno | Diversificación de actores y pérdida de hegemonía unipolar |
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1. ¿Qué es el orden internacional según los principios del orden internacional?
2. ¿Quién propuso en 1988 los conceptos de poder estructural y poder relacional en las relaciones internacionales?
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Sistema internacional — definición?
Conjunto de actores que interactúan globalmente.
Sistema internacional — definición?
Actores que participan en relaciones globales.
Tipos de poder — principales?
Estructural, relacional y blando.
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