Procesos Cognitivos: Conjunto de acciones mentales que permiten representar, conocer y comprender la realidad interna y externa del individuo, como el pensamiento, la imaginación y la percepción.
Procesos Afectivos: Conjunto de experiencias emocionales y sentimientos que generan estados de agrado o desagrado, influyendo en la regulación de la actividad personal en función de motivos y necesidades (ver sección 3).
Procesos Conativo-Volitivos: Conjunto de acciones relacionadas con la voluntad y la motivación, que orientan y regulan la conducta del individuo en función de sus motivos internos y externos.
Sensación: Acción de captar estímulos sensoriales del entorno o del propio cuerpo a través de los órganos sensoriales, sirviendo como primer paso en la percepción (ver sección 2).
Percepción: Proceso mediante el cual el sistema nervioso interpreta y da significado a las sensaciones, formando una representación coherente de la realidad.
Memoria: Capacidad de almacenar, retener y recuperar información adquirida, permitiendo la continuidad de la experiencia y el aprendizaje (ver sección 4).
Los procesos psíquicos son fundamentales para que el ser humano interprete, registre y responda a su entorno, permitiendo su adaptación y desarrollo personal.
Neurona (ver fuente): unidad estructural y funcional del sistema nervioso, responsable de recibir, procesar y transmitir información mediante impulsos eléctricos y químicos.
Partes de la neurona:
Sinapsis y neurotransmisores (Papalia, 2009): la sinapsis es el espacio entre neuronas donde se liberan neurotransmisores, sustancias químicas que transmiten la señal de una neurona a otra, facilitando la comunicación neuronal.
Vesículas sinápticas (Papalia, 2009): orgánulos en las terminales axónicas que almacenan neurotransmisores y los liberan en la sinapsis en respuesta a un impulso nervioso.
Moléculas receptoras en la neurona receptora (Coon, 2010): proteínas en la membrana de la neurona que captan y responden a los neurotransmisores, iniciando una respuesta en la célula receptora.
La estructura y función de la neurona, junto con la sinapsis y los neurotransmisores, son fundamentales para comprender cómo el sistema nervioso procesa y regula la actividad psíquica y conductual.
Encéfalo y médula espinal | Componentes principales del sistema nervioso central (SNC). El encéfalo incluye el cerebro, cerebelo y tronco encefálico, mientras que la médula espinal actúa como un cordón nervioso rodeado por vértebras, comunicando el SNC con el sistema nervioso periférico (SNP) y facilitando actos reflejos.
Funciones de integración y coordinación orgánica | Procesan los mensajes neuronales y coordinan las actividades de los órganos y sistemas del cuerpo, permitiendo respuestas adecuadas a estímulos internos y externos (ver esquema del encéfalo y corte sagital).
Médula espinal | Estructura que cumple la función de comunicar el SNC con el SNP, además de participar en los actos reflejos. Es un cordón de nervios rodeado por vértebras que transmite información sensorial y motora.
Tronco encefálico | Estructura antigua que conecta la médula espinal con la corteza cerebral, realizando funciones autónomas y reflejas esenciales para la supervivencia, como control cardiovascular, respiratorio y de los estados de alerta y atención.
Mesencéfalo | Parte del tronco encefálico que contiene la sustancia negra, relacionada con el control del movimiento y la reacción refleja ante estímulos visuales y auditivos.
Formación reticular y sistema activador reticular | Red de fibras en el tronco encefálico que regula los estados de alerta, conciencia y ciclo sueño-vigilia. La formación reticular puede activar o inhibir funciones cerebrales, siendo clave en la regulación del estado de conciencia (ver sistema activador reticular).
El sistema nervioso central, compuesto por el encéfalo y la médula espinal, es el centro de integración y coordinación de las funciones orgánicas, controlando desde movimientos hasta estados de conciencia y reflejos vitales.
Vías nerviosas aferentes: Conjunto de vías que transmiten información sensorial desde los receptores en vísceras y músculos hacia el sistema nervioso central (SNC). (Papalia, 2009)
Vías nerviosas eferentes: Conjunto de vías que llevan órdenes motoras desde el SNC hacia los músculos y órganos periféricos, permitiendo la ejecución de movimientos y funciones vegetativas. (Coon, 2010)
Conexión con vísceras y músculos: Las vías nerviosas aferentes y eferentes establecen la comunicación entre el SNC y los órganos internos (vísceras) y músculos, facilitando la regulación de funciones autónomas y voluntarias. (Papalia, 2009)
Nervios espinales: Son 31 pares de nervios que emergen de la médula espinal y conectan el sistema nervioso central con el resto del cuerpo, transmitiendo información sensorial y motora. (Coon, 2010)
Nervios craneales: Son 12 pares de nervios que emergen del encéfalo y se encargan de la transmisión sensorial y motora en la cabeza y cuello, además de algunas funciones autónomas. (Papalia, 2009)
Funciones de comunicación entre SNC y órganos periféricos: Incluyen la transmisión de información sensorial hacia el SNC y la ejecución de órdenes motoras hacia los músculos y vísceras, permitiendo respuestas rápidas y regulación de funciones vitales. (Coon, 2010)
El sistema nervioso periférico se divide en vías aferentes y eferentes, que cumplen funciones complementarias en la comunicación entre el SNC y el cuerpo. Las vías aferentes llevan información sensorial, mientras que las eferentes transmiten órdenes motoras y vegetativas.
Los nervios espinales (31 pares) y craneales (12 pares) son las principales vías de conexión del sistema nervioso periférico con el sistema nervioso central, permitiendo la interacción con vísceras, músculos y órganos sensoriales.
La conexión con vísceras y músculos es fundamental para la regulación de funciones autónomas (como la digestión, circulación) y voluntarias (como el movimiento muscular esquelético).
La comunicación eficiente entre el SNC y órganos periféricos permite respuestas rápidas ante estímulos externos e internos, además de mantener la homeostasis corporal.
El sistema nervioso periférico actúa como el sistema de comunicación entre el sistema nervioso central y el resto del cuerpo, mediante vías aferentes y eferentes que conectan vísceras, músculos, nervios espinales y craneales, asegurando la regulación y respuesta a estímulos internos y externos.
La estructura de la neurona, incluyendo soma, dendritas, axón, y la sinapsis, junto con la liberación y recepción de neurotransmisores en vesículas sinápticas, es fundamental para la comunicación eficiente del sistema nervioso y la realización de funciones psíquicas y conductuales.
El sistema nervioso autónomo regula automáticamente las funciones vegetativas del cuerpo a través de sus vías nerviosas, activándose en situaciones de emergencia o relajación para mantener la homeostasis.
El sistema nervioso somático es responsable de la interacción consciente del cuerpo con su entorno, mediante la percepción sensorial y la ejecución de movimientos voluntarios. Sus vías aferentes transmiten información sensorial desde órganos de los sentidos y receptores en músculos esqueléticos hacia el sistema nervioso central, permitiendo la percepción de estímulos externos e internos. Las vías eferentes llevan las órdenes desde el SNC a los músculos esqueléticos, facilitando movimientos controlados y precisos. La conexión directa entre las neuronas motoras y los músculos esqueléticos permite una respuesta rápida y voluntaria. Además, el sistema somático trabaja en coordinación con el sistema nervioso central para mantener la precisión en los movimientos y la adaptación a cambios en el entorno.
El sistema nervioso somático regula de manera voluntaria los movimientos musculares esqueléticos y procesa la información sensorial, estableciendo una comunicación directa entre el cerebro, la médula espinal y los músculos.
El encéfalo, compuesto por el cerebelo, el tronco encefálico y el mesencéfalo, cumple funciones fundamentales para la vida y la conducta. El cerebelo regula el equilibrio, el tono muscular y la coordinación motora, siendo esencial para movimientos precisos y aprendizaje motor (ver funciones del cerebelo). El tronco encefálico, que incluye estructuras como el bulbo raquídeo, el puente de Varolio y el mesencéfalo, controla funciones vitales automáticas como la respiración, el ritmo cardíaco y los reflejos básicos (Papalia, 2009). El mesencéfalo, en particular, contiene la sustancia negra, que participa en el control del movimiento, y facilita reflejos visuales y auditivos, permitiendo respuestas rápidas ante estímulos (ver funciones del mesencéfalo). El sistema activador reticular, que forma parte del tronco encefálico, regula los estados de alerta y conciencia mediante la activación o inhibición de la corteza cerebral, siendo crucial en la regulación del sueño y la vigilia (Papalia, 2009). La lesión en estos sistemas puede afectar significativamente la supervivencia y la conducta del individuo.
El encéfalo, a través del cerebelo, el tronco encefálico y el sistema activador reticular, regula funciones vitales, motrices y de conciencia, asegurando la adaptación del organismo a su entorno y la ejecución de movimientos coordinados.
Relación entre sistema nervioso y conducta: La conducta humana y animal están estrechamente vinculadas a las funciones del sistema nervioso, que regula y coordina las acciones y respuestas del organismo en función de estímulos internos y externos.
Conducta motora y refleja: La conducta motora comprende acciones controladas voluntariamente por el sistema nervioso, mientras que las conductas reflejas son reacciones automáticas e involuntarias ante estímulos específicos, como el reflejo rotuliano (Papalia, 2009).
Procesos psíquicos observables en la conducta: Son las expresiones externas de los procesos internos psíquicos, como emociones, sentimientos y estados de ánimo, que pueden ser detectados mediante la conducta observable y verificable (Coon, 2010).
Importancia de la psicología como estudio de procesos psíquicos: La psicología estudia los procesos psíquicos a través de la conducta, permitiendo comprender cómo las acciones reflejan estados internos y facilitando diagnósticos y tratamientos en trastornos mentales y conductuales (Psyche y Logos).
Tipos de conducta: motoras y reflejas: Las conductas motoras son acciones controladas voluntariamente, como caminar o hablar, mientras que las reflejas son respuestas automáticas, como el parpadeo ante un estímulo visual repentino (Papalia, 2009).
La conducta es la manifestación observable de los procesos psíquicos y fisiológicos, vinculando la actividad del sistema nervioso con la acción del individuo (Coon, 2010).
La relación entre sistema nervioso y conducta es fundamental para entender cómo los estímulos internos y externos generan respuestas motoras y reflejas, que pueden ser voluntarias o automáticas.
Los procesos psíquicos observables, como emociones y sentimientos, se reflejan en cambios conductuales que permiten a la psicología estudiar y comprender el comportamiento humano (Papalia, 2009).
La diferenciación entre conductas motoras y reflejas ayuda a clasificar las respuestas del organismo, siendo las reflejas respuestas inmediatas y automáticas, y las motoras, acciones controladas por la voluntad y el aprendizaje.
La importancia de la psicología radica en su capacidad para analizar estos procesos y conductas, facilitando intervenciones en trastornos y promoviendo el bienestar psicológico (Psyche y Logos).
La conducta, como expresión observable de los procesos psíquicos y fisiológicos, refleja la interacción entre el sistema nervioso y el entorno, permitiendo a la psicología comprender y intervenir en el comportamiento humano.
| Aspecto | Sistema Nervioso Central (SNC) | Sistema Nervioso Periférico (SNP) | Autor(es) Relevantes |
|---|---|---|---|
| Composición | Encéfalo + médula espinal | Nervios, ganglios, plexos | Papalia, Coon |
| Funciones principales | Integración, coordinación, control de funciones vitales y conscientes | Transmisión de información sensorial y motora | Papalia, Coon |
| Estructuras clave | Tronco encefálico, cerebelo, corteza cerebral | Nervios craneales y espinales | Papalia, Coon |
| Funciones específicas | Procesamiento de estímulos, regulación de estados de conciencia, reflejos | Comunicación entre SNC y órganos/músculos | Papalia, Coon |
| Aspecto | Sistema Nervioso Autónomo | Sistema Nervioso Somático | Autor(es) Relevantes |
|---|---|---|---|
| Control | Funciones involuntarias (cardiaco, digestivo, respiratorio) | Funciones voluntarias (movimiento muscular esquelético) | Papalia, Coon |
| División | Simpático y parasimpático | No tiene divisiones principales | Papalia, Coon |
| Función principal | Regulación de órganos internos | Control del movimiento voluntario y reflejos somáticos | Papalia, Coon |
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1. ¿En qué se diferencian una neurona y una sinapsis?
2. ¿En qué momento del desarrollo embrionario se establece principalmente el sistema nervioso periférico en relación con el sistema nervioso central?
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Procesos psíquicos — definición?
Acciones mentales que permiten conocer y representar la realidad.
Bases biológicas — responsable de?
Procesar y transmitir información mediante neuronas y sinapsis.
Sistema nervioso central — componentes?
Encéfalo y médula espinal.
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