Género: conjunto de atributos y funciones constituidos social y culturalmente, adjudicados a los sexos para justificar diferencias y desigualdades (De Keijzer, 2003). Es una lectura cultural del sexo biológico y un aparato de producción discursiva y cultural (Butler, 2016).
Diferenciación entre sexo biológico y género: el sexo biológico se refiere a características físicas y fisiológicas, mientras que el género es una construcción social y cultural que asigna roles y atributos a los sexos, influenciando la interpretación de la realidad y las instituciones sociales.
Impacto de las dicotomías sexualizadas: las dicotomías opuestas, como objetivo/subjetivo o masculino/femenino, sexualizadas y jerarquizadas, refuerzan desigualdades y subordinaciones, influyendo en la organización social, en la ciencia, en la política y en la práctica en salud, naturalizando categorías binarias y relaciones de poder (Maffía, 2008).
La masculinidad, como atributos, valores y funciones asociados al varón, se configura social y culturalmente en un contexto histórico y relacional, siendo la Masculinidad Hegemónica un modelo que presenta a los hombres como dominantes y que sostiene relaciones de poder desigual en la sociedad.
Modelo Médico Hegemónico (Menéndez, 1988): conjunto de prácticas, saberes y teorías generados por la medicina científica que ha logrado establecerse como la única forma legitimada de atender la enfermedad, priorizando lo biológico y físico en la atención de la salud, sin considerar otros atravesamientos sociales, culturales o históricos.
Sesgo de género en la medicina (Tasa Vynials et al, 2015): error sistemático en la práctica médica y en la investigación que produce resultados equivocados, generalmente favoreciendo la normalidad masculina y excluyendo problemáticas y experiencias específicas de las mujeres, afectando la atención y el diagnóstico.
Invisibilización de los atravesamientos sociales y culturales (Fabbri, 2019): proceso mediante el cual las prácticas clínicas y la investigación médica no consideran los factores sociales, culturales y de género que influyen en la salud, manteniendo en la sombra las dimensiones sociales y culturales del proceso salud-enfermedad.
El Modelo Médico Hegemónico se caracteriza por una concepción de salud centrada en aspectos biológicos y físicos, considerando la enfermedad como un hecho natural y no social o histórico.
Este modelo jerarquiza el saber médico y biologicista sobre los saberes sociales, históricos y culturales, que permanecen invisibilizados y reforzando las asimetrías de poder entre profesionales y usuarios del sistema de salud.
La práctica clínica bajo este modelo tiende a normalizar la masculinidad y a invisibilizar las problemáticas específicas de género, favoreciendo resultados que benefician a la normalidad masculina y dejando de lado las diferencias sociales y culturales en salud.
La invisibilización de los atravesamientos sociales y culturales en la investigación y práctica médica limita la comprensión integral del proceso salud-enfermedad, afectando la calidad y equidad en la atención sanitaria.
El Modelo Médico Hegemónico prioriza lo biológico y físico en la atención de la salud, invisibilizando los factores sociales y culturales, y favoreciendo resultados que refuerzan la normalidad masculina y las desigualdades de género en la práctica clínica y la investigación.
Género: conjunto de atributos y funciones social y culturalmente constituidos, adjudicados a los sexos para justificar diferencias y desigualdades (De Keijzer, 2003). Es una lectura cultural del sexo biológico, no solo una característica natural, y se relaciona con mecanismos de producción discursiva y cultural (Butler, 2016).
Construcción social del género: proceso mediante el cual los atributos, roles y funciones asignados a mujeres y varones son producidos y sostenidos por prácticas sociales, discursos y mecanismos de poder, en lugar de ser inherentes a la biología (Maffía y Cabral, 2006).
Relaciones de poder y género: el género actúa como un modo de ordenamiento social que estructura las relaciones de poder, estableciendo jerarquías y privilegios, donde el modelo de masculinidad hegemónica legitima y sostiene la posición dominante de los varones en la sociedad (Viveros Vigoya, 1997; Connell, 1995).
El género se entiende como una construcción social y cultural, no como una esencia biológica, y se relaciona con la forma en que las prácticas sociales, discursos y mecanismos de poder producen y mantienen las diferencias de género.
La distinción entre sexo y género fue fundamental para desmontar estereotipos y roles históricos, pero la separación radical puede reforzar concepciones binaristas y naturalizadas del cuerpo y la sexualidad.
La construcción social del género influye en las instituciones y en la salud, ya que los dispositivos y prácticas en salud están estructurados por dicotomías sexualizadas y jerarquizadas, reforzando desigualdades y sesgos de género.
La masculinidad hegemónica, como forma de socialización, legitima la posición de dominio de los varones y se relaciona con prácticas que afectan su salud, como la evitación de atención médica, conductas riesgosas y violencia.
La construcción social del género configura las prácticas, discursos y relaciones de poder que estructuran las desigualdades sociales y en salud, influyendo en cómo los sujetos viven, enferman y acceden a la atención sanitaria.
La socialización en la Masculinidad Hegemónica y los sesgos del Modelo Médico Hegemónico configuran prácticas y percepciones que dificultan el autocuidado, el acceso temprano a la atención sanitaria y la percepción del propio cuerpo en los varones cis, generando desigualdades en su salud.
Sesgos de género: Error sistemático que deriva en resultados equivocados en la investigación médica y la práctica clínica, relacionados con la influencia de las construcciones sociales y culturales del género (Tasa Vynials et al, 2015). Estos sesgos afectan la atención y el diagnóstico, priorizando la normalidad masculina y excluyendo problemáticas específicas de otros géneros.
Normalidad masculina: Concepto que se refiere a la referencia a un modelo de masculinidad hegemónica como estándar en la práctica clínica, que invisibiliza otras subjetividades masculinas y puede conducir a diagnósticos y tratamientos inadecuados (Tasa Vynials et al, 2015). Implica que la salud del varón se evalúa en función de un ideal de masculinidad dominante, lo que puede retrasar la detección de enfermedades.
Desigualdades en la atención sanitaria: Diferencias en el acceso, calidad y resultados en salud que surgen por los sesgos de género, donde las prácticas médicas y las políticas de salud favorecen a la normalidad masculina y marginan las necesidades específicas de otros géneros, contribuyendo a la vulnerabilidad y a la sobre-mortalidad de ciertos grupos (Tasa Vynials et al, 2015; Tajer, 2012).
Los sesgos de género en la investigación médica y en la práctica clínica, junto con la normalidad masculina, generan desigualdades en la atención sanitaria, afectando la detección temprana, el tratamiento y los resultados en salud de los varones y otros grupos sociales.
Relaciones de poder: Configuraciones sociales en las que ciertos grupos o individuos ejercen control, influencia o dominio sobre otros, estructurando las prácticas sociales y las instituciones (según la perspectiva del género y la salud).
Construcción social del género: Modo en que las relaciones de poder y los discursos culturales establecen y mantienen los atributos, roles y funciones asignados a mujeres y varones, influyendo en la organización social y en la salud (ver sección 4).
Posición jerárquica de los varones: Lugar de privilegio y dominio que ocupan los varones en las relaciones de género, sustentado en la masculinidad hegemonica, que legitima su ejercicio de poder y subordina a las mujeres y otras identidades (ver sección 2).
Legitimación del ejercicio del poder: Proceso mediante el cual las prácticas de dominación y control en las relaciones de género son aceptadas y naturalizadas socialmente, reforzando las desigualdades y las jerarquías de género (ver sección 3).
Las relaciones de poder en el ámbito social y cultural configuran la construcción social del género, influyendo en las instituciones y en la percepción de la salud, particularmente en cómo se ejercen y legitiman dichas relaciones (sección 4).
La posición jerárquica de los varones, sustentada en la masculinidad hegemonica, les otorga privilegios y un rol dominante en las relaciones de género, lo que afecta tanto su salud como la de otros grupos sociales (sección 2).
El ejercicio del poder en las relaciones de género se legitima a través de discursos, mitos y creencias que naturalizan la dominación, reforzando la desigualdad y condicionando las prácticas sociales y sanitarias (sección 3).
La relación entre poder y salud muestra cómo las construcciones sociales y las jerarquías influyen en el acceso, la atención y las prácticas sanitarias, generando desigualdades en los resultados en salud (sección 4).
Las relaciones de poder y su legitimación en las relaciones de género configuran la construcción social del género, estableciendo jerarquías que impactan en la salud y en la forma en que los varones y otros grupos acceden y participan en los sistemas sanitarios.
Género: conjunto de atributos y funciones social y culturalmente constituidos, adjudicados a los sexos, que justifican diferencias y desigualdades entre ellos (De Keijzer, 2003). Es una lectura cultural del sexo biológico que influye en las prácticas sociales y en la salud.
Masculinidad Hegemónica: forma hegemónica de socialización masculina que presenta a los hombres como dominantes, basada en mitos, creencias y significados que indican cómo debe ser un hombre “auténtico” (Bonino Méndez, 2003; Connell, 1995). Es una estructura simbólica que legitima el ejercicio del poder y la jerarquización de los varones en las relaciones de género.
Sesgos de género en medicina: errores sistemáticos en la investigación y práctica clínica que derivan en resultados equivocados, incluyendo la exclusión de problemáticas femeninas y la normalización de la masculinidad como estándar (Tasa Vynials et al, 2015). Estos sesgos afectan la calidad y equidad en la atención sanitaria.
Las construcciones sociales del género, especialmente la masculinidad hegemónica, influyen en cómo los varones viven, enferman, consultan y acceden a la atención en salud, generando prácticas que dificultan la detección temprana y el autocuidado (Rosende, 2019).
La socialización en la masculinidad hegemónica promueve valores como la autosuficiencia, la represión emocional y la búsqueda de control, que llevan a retrasar consultas médicas, minimizar síntomas y aceptar conductas riesgosas (Bonino Méndez, 2003; Burín, 2000).
La atención sanitaria presenta sesgos que refuerzan la normalidad masculina, invisibilizando las necesidades específicas de los varones y perpetuando desigualdades en los resultados en salud (Tasa Vynials et al, 2015).
La cultura patriarcal y el Modelo Médico Hegemónico, que prioriza lo biológico y físico, contribuyen a la invisibilización de los aspectos sociales y culturales en la salud, afectando especialmente a los varones y a otras identidades disidentes (Fabbri, 2019).
La percepción del cuerpo y la salud en los varones está marcada por la desconexión emocional y la tendencia a acudir al médico solo ante síntomas severos, lo que incrementa la mortalidad y complicaciones (Burín, 2000; Seidler, 2016).
Las construcciones sociales del género, en particular la masculinidad hegemónica, influyen profundamente en las prácticas y políticas de salud, generando desigualdades en la atención y en los resultados en salud, y dificultando el autocuidado y la detección temprana de enfermedades en los varones.
| Concepto | Definición | Autor(es) |
|---|---|---|
| Género | Atributos y funciones social y culturalmente constituidos, que justifican diferencias y desigualdades (De Keijzer, 2003). Es una lectura cultural del sexo biológico y un aparato discursivo y cultural (Butler, 2016). | De Keijzer, Butler |
| Sexo biológico | Características físicas y fisiológicas inherentes a los cuerpos humanos. | — |
| Masculinidad hegemónica | Modelo que presenta a los hombres como dominantes, autosuficientes, competitivos, en un sistema de poder y privilegio (Bonino Méndez, 2003; Connell, 1995). | Bonino Méndez, Connell |
| Modelo Médico Hegemónico | Prácticas y saberes médicos centrados en lo biológico, que priorizan la enfermedad física y naturalizan la masculinidad (Menéndez, 1988). | Menéndez |
| Sesgo de género en medicina | Error sistemático que favorece la normalidad masculina, excluyendo experiencias específicas de las mujeres (Tasa Vynials et al, 2015). | Tasa Vynials et al |
| Construcción social del género | Proceso mediante el cual atributos, roles y funciones son producidos y sostenidos por prácticas sociales y discursos, no inherentes a la biología (Maffía y Cabral, 2006). | Maffía, Cabral |
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1. ¿Cuál es la función principal del género en la salud desde la perspectiva de las construcciones sociales?
2. ¿Cuál es la causa principal que mantiene y legitima la masculinidad hegemónica en la sociedad?
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Género — definición?
Conjunto de atributos sociales y culturales asignados a los sexos.
Sexo biológico — diferencia?
Características físicas y fisiológicas inherentes al cuerpo.
Masculinidad hegemónica — modelo?
Modelo que presenta a los hombres como dominantes y autosuficientes.
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